INCORPORARSE AL TRABAJO DESPUÉS DE VACACIONES
Fatiga, mal humor, desajustes estomacales, insomnio, mareos…Son los síntomas que alrededor de un 35% de trabajadores padecen durante el mes de Septiembre, tradicionalmente la época del año en el que se asocia el fin del periodo vacacional. Reengancharse al puesto de trabajo tiene sus dificultades añadidas durante este mes. La cercanía de los días de relax y ocio, se mezclan con las temidas cuestas económicas habituales de las fechas, junto con la coyuntura económica actual. Todos estos factores desembocan en el Síndrome Post-vacacional, muy comentado en los distintos niveles de cualquier compañía.
Según distintos estudios psicológicos, este síndrome afecta a uno de cada tres trabajadores en su vuelta a la rutina. Además, otras actividades no laborales empiezan otra vez con su ciclo habitual, como el retorno al colegio, las aglomeraciones de tráfico en las grandes ciudades, las obligaciones familiares, etc. Las consecuencias son visibles hasta que el individuo se adapta de manera natural al ritmo y exigencias de la nueva situación. El cambio brusco y sin transición que representan estas fechas en la reincorporación al trabajo, a menudo, fomenta el estrés y las situaciones poco favorables para el inicio de la actividad laboral. Esta situación, siempre bajo el punto de vista subjetivo del individuo, crea un ambiente de trabajo que se puede contagiar al resto compañeros.
Aunque la mayoría de trabajadores deseen apurar sus vacaciones al máximo, distintos expertos recomiendan una transición mucho más paulatina, intentando volver de vacaciones un par de días antes del reinicio oficial del trabajo.
Por otra parte, el grado de motivación y satisfacción que cada individuo tiene con su empleo, afecta de un modo significativo en la duración de este síndrome. Los profesionales de Medicina Familiar aconsejan en estos casos construir una dinámica lo más positiva posible para afrontar esta etapa, y a su vez, aseguran que no son necesarios ningún tipo de medicamentos para superarla.
Los aspectos psicológicos influyentes en este síndrome, pueden ser igual de poderosos que otros elementos más tangibles para el desarrollo de nuestra jornada laboral, como el mobiliario del propio lugar de trabajo, su situación geográfica, etc.
Fuente: RRHH Digital, 20 Minutos ed. Digital