LA ZONA DE CONFORT

La mayoría de personas están acostumbradas a la rutina diaria. Siguen unas pautas que se repiten día tras día construyendo un modelo estático con algunas variables ocasionales. Aunque tiene sus matices negativos, esta disposición rutinaria les hace sentir cómodos, y si se introduce algún cambio en el quehacer diario, el esquema de seguridad se tambalea. Esta sucesión de acciones y creencias a las que se está acostumbrado y que resultan cómodas para el individuo puede definirse como la “zona de confort”.
En ella, se engloba en ella todo aquello que puede realizar, un individuo, multitud de veces sin ningún tipo de problema y no produce una reacción emocional especial, en cambio, todo aquello externo a la “zona de confort” incomoda, produce cierto rechazo, provoca ansiedad o incluso nerviosismo. Estos términos tienen su relación con la parte positiva derivada del aprendizaje, el progreso y el crecimiento personal ya que éstos solo se producen al salir de dicha zona, consiguiendo así la mayor fuente de satisfacción individual.
Transportando este concepto a los procesos de selección, se deriva un comportamiento extraño centrado en los más jóvenes. Este grupo ha heredado una “zona de confort” por su entorno familiar, que los ha mantenido alejados de la realidad actual del mercado laboral. Este comportamiento hace rechazar distintas ofertas de empleo que no consiguen atraer al posible candidato para que abandone su “zona de confort”, y pueda generar una nueva. Aspectos como la poca experiencia, la informalidad o la baja predisposición a la movilidad geográfica son características típicas de este grupo, distantes a valores que reclaman las empresas como compromiso, trabajo en equipo, sacrificio o esfuerzo.
Aunque las condiciones laborales sean en ocasiones precarias, a niveles estándar y para un candidato con formación, tendría que empezar su andadura laboral empezando desde abajo, teniendo como bases los aspectos anteriormente mencionados centrados en la consecución de objetivos. La finalidad reside en salir de la “zona de confort” para poder generar nuevas zonas, y así crecer individualmente. Según palabras de John Putnam, “El Valor no es la ausencia de Miedo, sino la habilidad de enfrentarse a él”, definición acertada sobre la continua superación personal.
Fuente: ETC Territorio Creativo, www.vidadeunconsultor.com, www.merodeando.com