GRAFIA + CITY = GRAFFITY , ENTRE EL ARTE URBANO Y EL VANDALISMO

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Uno de los más reconocidos graffiteros del mundo, identificado con el sobrenombre de “Banksy”, es el autor de pintadas tan famosas que han sido incluidas en los mejores museos de arte moderno del mundo. Con una mezcla entre el deseo de crear un nuevo movimiento artístico y su reivindicación social con mensajes de denuncia, Banksy ha rescatado aquella importancia que el Graffity culminó en los años 80. Aunque en España, el origen de este movimiento de expresión gráfica se remonta a finales de los años 70 como consecuencia de la agitación política de la época, su uso ha derivado en un acto de vandalismo callejero hasta invadir, de manera impune, el mobiliario urbano público y privado. Por ello, el estilo “Bansky”, que estos últimos años ha surgido, difiere mucho de la pintada callejera que pervive y se extiende por todos los rincones de nuestras ciudades.

Independientemente de la connotación artística, simbólica o legal que genere un graffity, este tipo de arte, considerado por los unos, o vandalismo urbano, por los otros, no ha dejado indiferente a ninguna asociación. Las AAPP han adoptado medidas para frenar dichos actos mediante la cesión de espacios dedicados a la práctica del graffiti legal. Pero al mismo tiempo con el objetivo de frenar esta práctica, los ayuntamientos han aplicado fuertes sanciones económicas para quienes ensucien las calles y paredes de la ciudad. Así pues, nos encontramos con dos colectividades, los artistas, que reclaman más tolerancia para expresar sus ideales, sus protestas y su ideología anti-sistema y los otros que claman por una ciudad más limpia de pintadas urbanas.

Pero, la realidad es que detrás de todas estas prácticas, consideradas o no como legales, existe un negocio creciente. En el año 2006, el consistorio de Madrid, dedicó más de 6 millones de euros en adecuar las paredes de espacios privados y públicos, ya que este arte no es por todos compartido y genera un coste añadido a las asociaciones para su limpieza y/o mantenimiento de las zonas afectadas.

La creación de brigadas especiales de limpieza y el uso de nuevos productos efectivos para borrar los atisbos del surgir de un nuevo arte, ha desembocado en el hecho de que son cada vez más las empresas de limpieza que incluyen en su portafolio la posibilidad de limpiar de pintadas graffiteras con productos altamente efectivos.

Quizá dentro de unos años Bansky sea considerado como el precursor de un nuevo arte que nació en las ciudades y que terminó en los museos. Y es que el arte se mueve entre seguidores y detractores pero siempre se inicia con transgresores.

Fuente: Ed. Digital “El País” (www.elpais.com)