DINERO, ¿DÍGAME?

En estas épocas es común escuchar la preocupación de distintas personas sobre superar la cuesta de Enero, surgida por el exceso en gastos ocurridos durante el periodo vacacional navideño. La presión cultural y social empuja a una espiral de gastos superiores a nuestras posibilidades y necesidades reales. Además, el IPC actúa de manera un tanto arbitraria ya que, aunque aumenten los salarios en la mismo proporción que los precios, la percepción indica que la adquisición de bienes de consumo cada vez es más dificultosa.
Para paliar el aumento de gastos, que en ocasiones supera al nivel de ingresos previstos, se recurre a préstamos de entidades a corto o medio plazo, con aparentes facilidades de consecución y con elevados intereses. Estas compañías utilizan las épocas más tambaleantes para las economías familiares para poder ofrecer sus productos, como las vacaciones navideñas o las estivales, siguiendo políticas comunicativas muy agresivas, e informando escasamente sobre las condiciones de retorno. Éstas, aunque aparentemente tienen condiciones beneficiosas para su fácil liquidación, esconden en realidad un incremento del interés anual muy elevado.
Para una familia tipo, que soporta ratios de carga financiera elevados, supone un riesgo añadido acudir a este tipo de soluciones de crédito, ya que hace que tiendan hacia el ahogo monetario al no tener ninguna clase de colchón monetario. Además de los picos elevados de gasto familiar, se tendrían que sumar los gastos básicos que cualquier núcleo parental tiene que hacer frente, como la hipoteca, los pagos aplazados de distintos bienes como coches o muebles, y la propia manutención de la familia (electricidad, colegios, comida, etc.).
Bajo un ejemplo mostrado numéricamente, sustentados por dos sueldos base una familia puede llegar a obtener unos 1.000€ por sueldo. Tomando como referencia un posible pago de hipoteca mensual de 850€, unos pagos por las letras del coche de 180€ más los gastos básicos mensuales valorados aproximadamente en 350€, nuestra teórica familia estándar, dispondría de unos 600€ mensuales destinados al ahorro o a otros tipos de gastos, orientados a ofertas culturales y ocio, compra de electrodomésticos, etc. Por lo que si se presenta un pago extraordinario, de carácter emergente, la liquidez familiar se puede ver amenazada si no se ayuda de alguna fuente externa. De este modo los gastos financieros, con la nueva carga de un crédito a interés elevado, supone una pequeña solución a muy corto plazo, y una dificultad a medio y posiblemente largo plazo.