SUS DATOS SERÁN UTILIZADOS PARA FINES COMERCIALES

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Son las 22:30 del Martes, y José Luis recibe una llamada con número oculto. Después de una jornada laboral larga, se dispone a coger el teléfono mientras piensa quién puede ser a esas horas de la noche. Se trata de una acción de telemarketing que ofrece una terminal telefónica a muy buen precio y un plan económico con llamadas y conexión a Internet. En esta situación hipotética, que sirve de ejemplo, el dato más relevante es que la compañía que subcontrató el servicio de telemarketing es la competencia del actual operador telefónico de José Luis. Ésta situación puede incurrir en una ilegalidad, ya que nuestros datos personales nunca fueron ofrecidos a la empresa que contrató esta acción.

La privacidad de nuestros datos adquiere más importancia justo cuando vemos que se pierde el status de privado y no hemos autorizado el uso de éstos para fines comerciales. Es en ese instante cuando observamos que en la LOPD posee agujeros que aprovechan fraudulentamente otras empresas para realizar sus acciones de captación de nuevos clientes. La consecuencia de esta actividad es que el potencial cliente forja una imagen negativa de la empresa publicitada e incluso puede llegar a crear animadversión hacia la marca.

Las nuevas técnicas de mercado, como es el caso del telemarketing, se convierten en una arma de doble filo si no son gestionadas de manera adecuada y con cautela. Con la utilización de los nuevos sistemas de gestión, como el caso del CRM, las acciones vinculadas al telemarketing, faxing o los sms publicitarios, permiten realizar técnicas comerciales concretas, dirigidas a un número elevado de consumidores y en un período de tiempo muy corto. Pero, su mala utilización o el hecho de infringir los derechos de privacidad conllevan a la creación de una imagen errónea de la empresa publicitada y genera un feeling contrario al que se desea comunicar.

El resultado final obtenido, es que Jose Luís opte por colgar de manera molesta el teléfono sin esperar a escuchar la promoción, además mostrar recelo hacia esa compañía e incluso, en algunos casos extremos o reincidentes, llegar a ampararse a los entes reguladores y sancionadores para que tomen las medidas necesarias con el objetivo de defender su derecho a la privacidad de sus datos.