LA PRESIÓN ES RENTABLE, PERO A CORTO PLAZO

La presión es rentable, pero solo a corto plazo. A medio y largo plazo degrada en estrés y, por ende, en consecuencias negativas para las personas y la empresa. La existencia de muchas organizaciones que entienden el rendimiento como resultado de la presión, ayuda a que las personas que forman parte de ellas sean altamente perjudicadas. Pues la tensión no es lo mismo que la presión.
En el día a día de muchos profesionales, es necesaria la existencia de tensión, que permite estar alerta; agudiza los reflejos y los tiempos de reacción; fomenta la fluidez mental y verbal; aumenta la atención y genera la necesidad de la perfección en todas las acciones. La presión, en cambio, lanza al extremo lo dicho de la tensión. Igual que una cuerda, la cual, dispone de una resistencia determinada, cuando se supera, se rompe. El estado de máxima alerta permanente aumenta la actividad cardiovascular que, en exceso, quien no conoce sus efectos; los reflejos y el tiempo reacción demasiado altos, prolongados en el tiempo, conlleva un malestar y una tendencia a un estado irascible muy poco productivo. El dolor de cabeza, los dolores en los músculos, los cambios de humor y un largo etcétera de efectos se detectan cuando la presión se prolonga durante demasiado tiempo y una intensidad elevada.
No todas las personas muestran la misma tolerancia ante la tensión. Por ello, es preciso que las personas que lideran equipos conozcan a la perfección los recursos y las aptitudes de los colaboradores a su cargo. Existe la necesidad de encontrar el equilibrio tensión-productividad. Los niveles de exigencia dependerán, por lo tanto, de lo que el líder perciba de sus colaboradores. Siendo esto así, será igual de importante, llevar a cabo un buen proceso de selección, en el que se detecten las características personales, siendo estas, adecuadas al puesto vacante.
Existen multitud de fórmulas para motivar y evitar el estrés entre los recursos humanos de una empresa. Entre ellos, es bueno reconocer los resultados de las personas que así lo merecen, generando oportunidades de promoción o mejora dentro de la propia organización. Es, también, importante que la empresa haya realizado un buen estudio de las propiedades de cada puesto de trabajo, de modo que, por un lado, se pueda buscar a la persona idónea y, por el otro, la organización conozca el trabajo de esta persona y los resultados que puede esperar de ella. No deja de ser interesante, además, la existencia de unas vías de comunicación óptimas en toda la empresa, de modo que todas las tareas se puedan llevar a cabo con los mínimos frenos estructurales. Otras posibilidades son el trabajo motivador, la transparencia, timmings con objetivos reales o la escucha activa.