PRODUCTIVIDAD Y CRECIMIENTO: INVERSIÓN DE FUTURO

España está creciendo, pero su productividad no. Por el momento no repercute en la calidad de vida de los españoles, sin embargo, en pocos años puede comenzar a complicar el estado español. Por un lado porque repercutirá en el crecimiento per cápita de los españoles, por el otro, por el distanciamiento entre España y el resto de Europa.
Todo tiene su explicación. En España, desde hace bastante tiempo han destacado sectores que, todavía hoy, siguen creciendo. Entre ellos se encuentran la construcción o servicios. Estos aportan un número importantísimo de oportunidades laborales, sin embargo, su productividad es prácticamente no cuantificable. Se trata de sectores que son proveídos de mano de obra de calificación baja, cuyo trabajo es difícilmente contable. Sectores que, por el contrario, sí aportan números concretos que reflejan la productividad, son el farmacéutico, telecomunicaciones y el biomédico. Por este motivo, se trata de aquellos que quizás deberían ser potenciados por el gobierno, además del industrial. Éste último, si se fomentara adecuadamente, podría ser un punto fuerte en España. Aun así, las dificultades se reflejan en el encarecimiento de la mano de obra de los españoles.
Por otro lado, durante las tres últimas décadas ha habido cambios sociales muy importantes. Estos han propiciado que cada estrato social adopte estilos de vida que exigen ciertos cambios en el entorno. No obstante, parece ser que en el ámbito laboral no ha habido demasiada adecuación. Pues la conciliación entre la vida familiar y la laboral está lejos de estar al nivel de adaptación de nuestros vecinos europeos. La flexibilidad horaria o las jornadas más reducidas con igual retribución son cambios que se han guardado en el cajón de “pendientes”. Los programas de conciliación laboral tampoco parecen calar demasiado en el grueso empresarial español, tratándose de una medida que repercutiría en la productividad de personas que estarían más satisfechas y motivadas, aprovechando mejor su jornada laboral.
Para comenzar a fomentar el ascenso en la productividad, hay que dar empuje con recursos a dos áreas importantes. Estas son la educación y la tecnología. La primera es bastante clara, cuanto mayor sea el nivel de instrucción de la población, mayor capital intelectual acontecerá en las empresas españolas. Por otro lado, el sector tecnológico, en gran auge y en pleno crecimiento es un tren que no se debe dejar pasar. La empresa debe comenzar a ser consciente que el estilo de vida de los españoles ha cambiado, cosa que implica que un actor social tan importante debería adecuar las condiciones de adaptación a la realidad española, tomando como referente lo que hacen nuestros vecinos europeos.